Sobre nosotros

Hay lugares que terminan formando
parte de la vida de un barrio

Los barrios no los hacen las calles. Los hacen las personas. Los vecinos. Y también esos lugares que, con el paso de los años, dejan de ser simplemente un negocio para convertirse en parte de la vida de mucha gente.

El Abeto es uno de esos lugares.

Desde 1987, esta administración forma parte de la historia cotidiana de Fuenlabrada. Un lugar de confianza, de cercanía y de pequeñas tradiciones que pasan de padres a hijos. Vecinos que siguen viniendo por su número de siempre y que sienten El Abeto como algo suyo.

El origen

El árbol que daba
nombre a todo

Mucho antes de que esta administración existiera, ya había algo que hacía especial este lugar. Justo en la puerta se levantaba un abeto enorme que durante años se convirtió en una referencia natural para todo Fuenlabrada. Todo el mundo sabía dónde estaba "el abeto": "nos vemos en El Abeto", se decían los vecinos. Formaba parte del barrio, de sus recuerdos y de la vida diaria de muchísimas personas.

Cuando los fundadores abrieron sus puertas en 1987, lo tuvieron claro: no podía llamarse de otra manera. Así nació El Abeto. Con el paso de los años, aquel árbol desapareció —el tiempo obligó a retirarlo—, pero el nombre permaneció, porque ya representaba algo mucho más importante que un árbol.

Representaba cercanía. Representaba tradición. Representaba barrio. Y esa esencia sigue aquí.

1987

La fundación

Una historia construida
durante casi cuarenta años

Quienes fundaron El Abeto dedicaron aquí toda una vida. Durante décadas construyeron mucho más que una administración de lotería: construyeron confianza. Una forma cercana y familiar de tratar a la gente. Algo que no se improvisa y que solo se consigue con el tiempo, con constancia y estando cada día al lado de las personas.

Por eso esta administración significa tanto para mucha gente de Fuenlabrada. Porque detrás de este mostrador hay años de conversaciones, de rutinas compartidas y de vecinos que han hecho de El Abeto una pequeña parte de su vida. Y eso tiene un valor incalculable.

2026

Una nueva etapa

Dos hermanos que
recogen el testigo

En 2026, El Abeto entra en una nueva etapa. Una etapa impulsada por una nueva generación que llega con ilusión, con energía y con unas ganas enormes de cuidar todo aquello que ha hecho especial a este lugar durante tantos años. Somos dos hermanos jóvenes que hemos tomado el relevo con muchísimo respeto por su historia y por todo lo que representa para tantas personas.

Precisamente fue esa esencia lo que nos hizo enamorarnos de El Abeto desde el primer momento: su cercanía, el cariño que despierta en tanta gente y la sensación de estar entrando en un lugar auténtico, de los de toda la vida. Vivimos en un mundo donde todo cambia demasiado rápido, y por eso lugares como este siguen siendo importantes: donde todavía existe el trato personal y las personas están por delante de todo lo demás.

Hoy

Mantener la esencia

Mantener la esencia.
Llevarla más lejos.

La ilusión de esta nueva etapa es cuidar todo aquello que ha convertido a El Abeto en una referencia para Fuenlabrada y, al mismo tiempo, llevar esa esencia mucho más lejos. Queremos que quien lleva entrando aquí toda la vida siga sintiendo que esta continúa siendo su casa, y que más vecinos de Fuenlabrada y de cualquier rincón de España puedan descubrir lo que hace especial a este lugar.

Seguir creciendo sin dejar de ser cercanos. Llegar más lejos sin perder nuestra identidad. Mantener vivo ese trato familiar y esa confianza que han acompañado a esta administración desde 1987. Porque creemos que todavía quedan negocios con alma, y queremos que El Abeto siga siendo uno de ellos durante muchos años más.

El árbol ya no está.
La esencia sí.

El abeto que dio nombre a este lugar desapareció hace años. Pero todo aquello que representaba sigue aquí: la cercanía, la memoria del barrio, el cariño de generaciones enteras de vecinos y la sensación de entrar en un sitio que forma parte de algo más grande que un simple negocio. Ahora nos toca a nosotros cuidar de todo eso, con el mismo respeto, la misma cercanía y las mismas ganas con las que empezó esta historia en 1987.